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Mundo Militar: Artículos, reportajes y recursos varios

 

ALEMEIN 1942

Antecedentes
La ofensiva italo-alemana
El contraataque aliado
La retirada alemana


 

El contraataque aliado
Fuente: http://www.artehistoria.com

 

Carro americano Grant en el desierto Rendición del general aliado Klopper a Rommel Oliver Leese, general británico


 

Perdida la iniciativa, con graves daños materiales y humanos y prácticamente agotados los suministros, Rommel decidió mantener las posiciones en lugar de retirarse, lo que es considerado un error estratégico. Las razones de esta decisión parecen estar en la falta de combustible y vehículos (Fuller), aunque el Alto Mando alemán era partidario de la resistencia a ultranza. Paralelamente, continuaba el sangrante goteo de pérdidas en los convoyes que deberían haberle hecho llegar refuerzos materiales por el Mediterráneo, mientras que, en el lado contrario, el 3 de septiembre eran desembarcados en Alejandría los 300 Sherman prometidos por Roosevelt a Churchill y otras 100.000 toneladas de material para el Octavo Ejército. Rommel preveía un ataque británico en cuanto hubiese luna llena, por lo que ideó basar su defensa en el cinturón de minas que le separaba de los británicos -más de 500.000- y en el fuego artillero, obligando a los aliados a luchar en los campos minados. Dispuso a la 164 y a la 90 Divisiones ligeras alemanas alineadas en el sector norte; la 15 Panzer y la Littorio italiana ocuparían el sector central, mientras que la 21 Panzer y la Ariete defenderían un posible ataque por el sur. Sus mermadas fuerzas incluían 300 tanques italianos de escasa operatividad, 180 Panzer III con cañones de 50 mm. y 30 Panzer IV con cañones de 74 mm. Por si fuera poco, el general alemán se encontraba enfermo, por lo que viajó el 22 de septiembre a Alemania -donde le fue entregado el bastón de Mariscal como premio por la toma de Tobruk-, dejando al general Stumme en su puesto. Por su parte, los británicos, conscientes de su situación privilegiada, anticipaban ya la posibilidad de expulsar a las fuerzas del Eje del norte de África. Preparado el plan de ataque de la "Operación Torch", desembarco aliado en las costas norteafricanas, la única duda consistía en saber si las tropas de la Francia de Vichy en Marruecos y Argelia opondrían o no resistencia. Por ello, para asegurar una posición dominante, Churchill pensó que previamente a producirse el desembarco era preciso acabar con las tropas del Eje en Egipto y Libia, lo que dejaría el norte de África prácticamente en manos aliadas. Así pues, el éxito de la ofensiva final británica en El Alemein era un factor clave para el desarrollo de la "Operación Torch", por lo que debía ser cuidadosamente preparada. Era necesario un periodo de adaptación y entrenamiento de las dotaciones de los tanques Sherman prometidos por Roosevelt; también había que esperar a la luna llena, que se produciría en la noche del 23 de octubre. Otra consideración importante era dilucidar cuál era la mejor dirección para el ataque. Si se hacía por el sur, se tenía la ventaja de chocar con unos campos de minas más débiles, pero, puesto que el objetivo final era exterminar al enemigo, el ataque desde esta dirección empujaría a los italo-alemanes en dirección norte, justo a la carretera de la costa, lo que facilitaría su retirada. En consecuencia, se decidió atacar por el norte, lo que daría a los aliados el control sobre la carretera costera y aislaría a las tropas italo-alemanas establecidas en el sur. Planeada la dirección del ataque, el problema radicaba en cómo sobrepasar los campos de minas, que podían tener entre 5 y 9 kilómetros de anchura. Como solución, se halló que la artillería y los bombarderos podrían proteger el avance de la infantería y los tanques sobre un frente de entre 10 y 12 kilómetros. Dirigido por el teniente general Leese, del XXX Cuerpo de Ejército, el avance por los campos minados se desarrollaría mediante dos grupos que abrirían sendos corredores, uno al norte, al sur de Tel el Aisa, y otro al sur, cercano a las colinas de Miteiriya. Abiertos los pasillos, la 1ª y 10 Divisiones blindadas del X Cuerpo, a cargo del general Lumsden, entrarían por ellos, al tiempo que, por el sur y de manera independiente, el XIII Cuerpo de Ejército, al mando de Horrocks, y la 7ª División blindada atacarían frontalmente, con el fin de sujetar en su posición a la 21 División Panzer y evitar su desplazamiento hacia el norte. Por último, se consideraba esencial engañar al enemigo, tanto con respecto al volumen de las fuerzas propias como de las carencias e intenciones. Por ello, se camuflaron los movimientos de fuerzas y se construyeron instalaciones y armamento ficticios. El ataque comenzó con un intenso fuego artillero (1.000 cañones) a las 21,40 del 23 de octubre, tal como estaba planeado. Tan solo veinte después, comenzó el doble avance de la infantería, que resultó más fácil de lo previsto: en las primeras horas del día 24, se habían tomado las posiciones más adelantadas de la defensa alemana. Sin embargo, a medida que la vanguardia de infantería avanzaba, la resistencia alemana se iba haciendo más tenaz. La 51 División, por el centro, fue fuertemente repelida, así como la 1ª División africana, por el sur, cuyo avance resultó frenado. Mejor suerte tuvieron los australianos de la 9ª División y los neozelandeses de la 2ª, quienes llegaron a sus objetivos en el tiempo previsto. Los campos minados, sin embargo, dificultaron enormemente el avance aliado, de manera que se retrasó la apertura del corredor sur, por el que hasta la madrugada del 24 no pudieron entrar la 9ª Brigada blindada y la 10 División blindada. Esta última se posicionó al este de las colinas de Miteiriya, pero quedó allí estancada al recibir un fuerte castigo de la artillería alemana. Por el corredor norte, la situación no era más favorable. Los campos minados y la artillería enemiga retrasaron la apertura del pasillo hasta primeras horas de la tarde, requiriendo de un gran esfuerzo artillero y de la acción conjunta de la 51 División y de la 1ª División blindada. Por el sur, el XIII Cuerpo de Horrocks encontró tantas dificultades en su ataque frontal que Montgomery ordenó su retirada y el mantenimiento de la 7ª División blindada en reserva. A partir de entonces, los hombres de Horrocks se dedicarán a realizar acciones esporádicas de desgaste y fijación del enemigo en sus posiciones. Por su parte, las tropas del Eje, a pesar del aguante de las posiciones de vanguardia, se encontraban poco a poco más debilitadas. El inmenso castigo artillero acabó por romper el sistema de comunicaciones, lo que descoordinó las acciones de las diferentes unidades. Para agravar más la situación, el general Stumme falleció de un ataque al corazón, lo que hizo que Von Thoma, jefe del Afrika Korps, tomara el mando. El ataque británico sorprendió a Rommel, enfermo, hospitalizado en Semmering. Rápidamente, tras hablar con Keitel, emprendió viaja a África. Haciendo escala en Roma, conoció por el general von Rintelen que sólo quedaban sobre el terreno tres suministros de combustible, lo que provocó que Stumme restringiera las incursiones de la aviación y los grandes movimientos de blindados y camiones. En consecuencia, únicamente se había podido producir un ataque por parte de la 15 División Panzer, que resultó desastroso y redujo a 31 el número de tanques operativos. Sin embargo, a pesar del paulatino debilitamiento, las fuerzas de Rommel estaban plantando cara a los británicos, por lo que Montgomery apostó por abandonar la táctica de "desmoronamiento" y volcar el ataque por el sector norte. Para ello, ordenó al XXX Cuerpo de Ejército que lanzara a la 9ª División australiana en dirección a la costa, para cercar al enemigo al norte del sistema de Tel el Aisa, lo que resultó un éxito. También, la 1ª División blindada debía desplazarse hacia el este, en dirección a la cadena Kidney, un avance sumamente dificultoso debido a que Rommel había situado justo enfrente a la 90 División ligera, algunas unidades de la 15 Panzer y la Littorio, y un batallón de bersaglieri. En consecuencia se produjeron violentísimos combates, que dejaron cientos de bajas en ambos bandos. Sólo al anochecer, la 1ª División sudafricana y la 2ª neozelandesa consiguieron ganar apenas un kilómetro en las estribaciones de Miteiriya, mientras que la 1ª División blindada pudo tomar posiciones en las colinas Kidney. Los pobres resultados de la ofensiva británica forzaron a Montgomery, a partir del 26 de octubre, a desplegar una estrategia defensiva, con la finalidad de reorganizar sus efectivos de cara a la realización posterior de un gran ataque por el norte. Así, realizó el envío de la 2ª División neozelandesa a posiciones de reserva y su sustitución por la 1ª División sudafricana, al tiempo que el lugar de ésta era tomado por la 4ª División india, ahora integrada en el XIII Cuerpo de Ejército. Por otra parte, ordenó al XIII Cuerpo que lanzara a la 7ª División blindada en dirección norte, acompañada de tres brigadas de infantería. En la noche del 26 de octubre, Rommel realizó también nuevos movimientos de sus efectivos. La 21 División Panzer fue enviada al norte, al tiempo que lanzó un fuerte ataque el 27 contra las posiciones inglesas en la cadena Kidney. La ofensiva, sin embargo, resultó detenida, lo que permitió a Montgomery enviar a posiciones de reserva a la 1ª División blindada y la 24 Brigada blindada. Simultáneamente, hizo que en la noche del 29 se produjera una ofensiva en el sector costero, a cargo de la 9ª División australiana. Este ataque, no obstante, se encontró con una fuerte oposición alemana, pues Rommel había reforzado este sector con efectivos provenientes del frente sur, a los que sustituyó con parte de la división Ariete. La llegada de refuerzos -armas pesadas y unidades alemanas- hizo que la oposición a la ofensiva de la 9ª División australiana fuera extremadamente poderosa. Los combates se produjeron a lo largo de seis horas, en las que el cielo se iluminaba mediante bengalas arrojadas en paracaídas, lo que otorgaba a los bombarderos ingleses una gran ventaja en sus acciones sobre las tropas alemanas. El desarrollo de los acontecimientos forzó a Rommel a considerar la posibilidad de iniciar la retirada. A las graves pérdidas que estaban sufriendo sus tropas, se unía el hecho de que el combustible, siempre escaso, comenzaba a agotarse, así como los alimentos y munición. Conocido por Montgomery el envío de Rommel a la zona de Sidi Abdel Rahman de la 21 División Panzer, lo que podría poner en serias dificultades la ofensiva británica sobre el sector costero, decidió dar un giro radical a los planes de ataque, ordenando un avance en dirección sur, defendido por los italianos. Para ello, en el seno de una operación denominada en clave "Supercharge", encomendó a la 9ª División australiana la realización de un ataque en la noche del 30 de octubre, al tiempo que la 2ª División neozelandesa debería irrumpir en el frente enemigo en el sector norte abriendo un corredor que, posteriormente, permitiría la entrada de las divisiones blindadas 1ª, 7ª y 10, del X Cuerpo de Ejército. La misma noche del 30 Rommel mandó reconocer la posición de Fuka, entre la costa, a 80 kilómetros al oeste de El Alemein, y la depresión de Qattara, anticipando una más que probable retirada. El problema, no de orden menor, era la carencia de transportes que pudieran permitir un retroceso bien defendido y organizado, sin dejar de combatir ni romper el frente, lo que permitiría una ofensiva en masa de los británicos. El ataque australiano hacia la costa, en la noche del 30, resultó un éxito inicial. Tras tomar posiciones, se dirigieron hacia el este, rodeando a los granaderos Panzer de la 164 División. Sin embargo, la fuerte defensa alemana, con ayuda de la 21 División Panzer y la 9ª ligera, consiguió retrasar la maniobra envolvente, lo que permitió la huída de la mayoría de los rodeados. La evolución de los acontecimientos, no obstante, hizo que Montgomery se viese obligado a retrasar el comienzo de Supercharge hasta la madrugada del 2 de noviembre. Precedido por un intenso fuego artillero y la acción de los bombarderos, dos brigadas de la 2ª División neozelandesa, reforzadas con la 23 Brigada acorazada, avanzaron sobre un frente de cuatro kilómetros, con la finalidad de limpiar un amplio pasillo de minas y permitir el acceso de la 9ª División blindada. Esta, antes de las primeras luces del día, habría de ganar dos kilómetros de terreno en dirección al sur de Sidi Abdel Rahman, lo que permitiría establecer una cabeza de puente hacia el desierto desde la que operaran las Divisiones blindadas 1ª, 7ª y 10. Aunque cumplieron con su objetivo de limpiar el corredor de minas, la incursión por el mismo de la 9ª División blindada se vio frenada por un intenso fuego de los antitanque alemanes, lo que provocó la destrucción de 87 carros británicos. Al mismo tiempo, la 1ª División blindada se encontró de frente con el Afrika Korps, lo que provocó una violentísima lucha de carros en Tel el Aqqaqir. La superioridad de los Grant y Sherman puestos por los norteamericanos a disposición de los británicos no logró, sin embargo, asegurar el éxito de la penetración, pues los blindados de Rommel expusieron una fuerte defensa.
 


 


 







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